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25.jul.2017 / 11:05 am / Haga un comentario

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Hace 41 años, un 25 de julio de 1976, aparece muerto en un calabozo de la antigua Dirección de los Servicios de Inteligencia y Prevención (Disip), el dirigente socialista Jorge Rodríguez, debido a derrames internos, desprendimiento de órganos y numerosas fracturas.

El ministro del interior durante el gobierno adeco de la época, Octavio Lepage, ofreció una rueda de prensa donde declara ante cámaras de televisión, con una fría expresión de tedio en el rostro y mientras aspiraba el humo de un cigarrillo que calmadamente había encendido: “Me encontraba anoche en mi despacho preparando esta rueda de prensa cuando recibí, en de la… eh, en la, la, la noticia, la horrible noticia, de que estaba muerto en su calabozo de la Disip, Jorge Rodríguez, aparentemente de muerte repentina. De muerte natural o muerte repentina”.

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Jorge Rodríguez había sido capturado el viernes 23 de julio por agentes de la Disip, desde ese momento nada se sabía de él,  hasta la fatídica información difundida por el Ministro encargado de la seguridad interna de los venezolanos.

En el libro Historia de un proyecto revolucionario, editado en 1996 por la Liga Socialista al que pertenecía el líder asesinado, se refiere que la causa para el secuestro, la posterior tortura y asesinato de Jorge Rodríguez era el secuestrodel industrial norteamericano William Frank Niehous, quien aparecería vivo 3 años después.

Inicialmente el gobierno adeco intentó hacer aparecer el asesinato de Jorge Rodríguez como un suicidio. Luego los hechos no permitieron manipulación alguna, había muerto de un infarto luego de que le rompieran el hígado, le desprendieran las vísceras y le fracturaran siete costillas. Su cuerpo tenía múltiples marcas de quemaduras ocasionadas por electricidad y cigarrillos.

“Cuatro Disip responsables de la muerte de Jorge Rodríguez” fue el titular del diario Últimas Noticias del 27 de julio de 1976 y como autores del hecho se señalan a los integrantes de la Comisión que detuvo al líder socialista: Guillermo Zambrano, Braulio Gudiño, Juan A. Díaz e Itamar Ramírez.

Estos lo detuvieron en la avenida Sucre, frente al liceo Miguel Antonio Caro, y luego lo llevaron a un paraje solitario de la carretera Panamericana para que revelara el sitio de ubicación del secuestrado. Para el momento, los organismos represivos no tenían idea de qué organización había llevado a cabo este secuestro y daban bandazos para conocer su paradero. Responsabilizaron falsamente a Jorge en el secuestro y finalmente lo asesinaron.

Pero en el mismo diario, las declaraciones de Octavio Lepage, en comunicado publicado en las páginas 46-47 del 27 de julio de 1976, justifican las acciones emprendidas por su despacho contra Jorge Rodríguez y lo vincula al secuestro de Niehous, sin haberse hecho la investigación respectiva y un pronunciamiento de juicio por parte del Poder Judicial.

En ese comunicado se puede leer, textualmente: “…las investigaciones realizadas para esclarecer el caso del secuestro perpetrado en la persona del Sr. Niehous y acerca de sucesos posteriores referente a la muerte del Sr. Jorge Antonio Rodríguez, uno de los implicados en la comisión de dicho secuestro, el Ministerio de Relaciones Interiores, cumple con informar a la opinión que, conforme a informaciones de carácter médico-legal se ha determinado que la muerte del Sr. Jorge Rodríguez sobrevino a causa de acto de violencia física realizado por agentes de la Disip que procedieron a trasladarlo desde el lugar donde se encontraba detenido”.

En el prólogo del libro El pensamiento de Jorge Rodríguez, David Nieves expresa: “Aquí se autoriza el asesinato de Jorge Rodríguez; sin embargo, regresa vivo a la Disip, entonces, no se autoriza su traslado a ningún centro hospitalario; durante horas Jorge agoniza tirado en el piso húmedo y putrefacto de un ‘tigrito’ donde finalmente muere”.

El crimen cometido contra Jorge Rodríguez era parte de las jugadas que entonces usaban y siguen usando los laboratorios de guerra sucia de la derecha internacional para contraatacar al movimiento revolucionario. El secuestro del norteamericano fue un simple pretexto del Gobierno de Carlos Andrés Pérez para acabar con la vida del revolucionario.

Jorge Rodríguez era un gran dirigente de su época, con él la derecha debía hacer lo mismo que con Jorge Eliécer Gaitán en Colombia, y se hizo. De otra forma era imparable.

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Las tácticas que enseña la CIA es liquidar los movimientos y líderes revolucionarios cuando son todavía un peligro potencial. “A mi esposo lo mataron por socialista”, expresó en cierta ocasión Delcy Gómez, su esposa, con quien tuvo dos hijos: Delcy y Jorge, hoy excanciller de la República y alcalde de Caracas, respectivamente.

Jorge era para el momento de su asesinato un joven de apenas 34 años, combativo e incansable edificador de una organización muy particular que buscaba afincarse en una línea revolucionaria más allá del foquismo y el reformismo, que caracterizaban a las otras organizaciones de la época.

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“El socialismo se conquista peleando”, fue el grito de combate que durante los años setenta levantara Rodríguez y la Liga Socialista, organización de la cual fue secretario general hasta sus últimos días. Un grito de esperanza que sintetiza muchos de los postulados de la actual Revolución Bolivariana, cuando se señala que sólo el pueblo libera al pueblo, en combate diario por una patria justa y equitativa.

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Texto: Con información de VTV

 

 

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