Internacionales

14.ago.2017 / 04:24 pm / Haga un comentario

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Recientemente, importantes representantes del gobierno estadounidense han declarado sobre la situación venezolana en clave de intervención. Unos más beligerantes que otros, pero con el mismo tono de deponer al presidente Nicolás Maduro del poder ejecutivo. Junto a las declaraciones, varios movimientos se gestan para continuar la agenda de intervención en Venezuela.

La visita de Mike Pence a Colombia
El vicepresidente ejecutivo de los Estados Unidos, Mike Pence, ha comenzado su gira latinoamericana con Colombia, su principal aliado en este rincón del hemisferio, para seguir con Panamá, Chile y Argentina. Todos países con gobiernos claramente contrarios a Venezuela.

Allí, Pence dio un discurso en Cartagena de Indias en el que (sólo) aparantemente tomó distancia de las declaraciones de su presidente Donald Trump, que advirtió “opciones militares” contra Venezuela de ser “necesarias” para los fines estadounidenses. Con ello, más bien hizo un énfasis en construir un aislamiento regional económico y político en torno a Venezuela para posibilitar una “transición pacífica” que salga, según el manual, del pueblo venezolano.

Pence llegó a declarar, como arenga de guerra, que EEUU usará todo el poder económico y político “para que Venezuela retorne a la democracia”; explícitamente dice que no escatimarán en seguir usando todos los recursos asimétricos posibles hasta que el chavismo salga del poder.

Lo anterior se comprueba con las palabras de Mike Pompeo, jefe de la CIA, sobre el uso de Colombia como principal punto de avanzada, junto a México, en una política coordinada contra el país, que va desde lo militar hasta lo económico y diplomático.

Si bien el presidente colombiano Juan Manuel Santos y Pence trataron de bajar el tono con respecto a la amenaza de Trump, la línea discursiva anuncia que existe un avance hacia una mayor tenaza sobre el país a través de sanciones económicas más agresivas (a la industria petrolera venezolana). Santos incluso alegó que la región pasó la página de las intervenciones militares.

Todo este armatoste discursivo posiblemente muestra posible el intento de crear una cobertura narrativa a grupos mercenarios, legitimado internacionalmente en “rescate de la democracia” y entrenados/financiados desde el lado colombiano donde se encuentran instaladas siete bases militares de EEUU. Es decir: apoyar posiblemente un formato de “ejército rebelde”, como supuesto representante del pueblo venezolano contra “la dictadura”, respaldado por una coalición multilateral en la región. Eso explica, en parte, la negación de los 12 países contrarios a Venezuela (agrupados en la Declaración de Lima), y los grandes medios internacionales, de condenar las acciones armadas contra el Fuerte Paramacay en Valencia y los ataques a edificios gubernamentales de Óscar Pérez en Caracas.

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Esa parece ser la verdadera “opción militar” de Trump, la guerra por delegación (proxy war), una vez que se logre una mayor tenaza contra la economía de Venezuela, que justifique la radicalización de estas acciones. Colombia sería nodal en el marco de ese plan. Y en esa guerra por delegación Colombia figuraría como base logística para operaciones armadas de desgaste, sabotaje y guerra sucia, encabezadas por grupos mercenarizados.

Lo dicho además forman parte de las recomendaciones realizadas por un reciente trabajo del tanque de pensamiento Consejo del Atlántico, financiado por más de 25 países aliados de EEUU, el cual impulsa establecer una “narración creíble” que culpabilice a Maduro por las acciones económicas y políticas en contra de Venezuela por parte de EEUU. Este think-tank tiene como directoras honorarias a Madeleine Albright y Condolozza Rice, ambas cancilleres de Bill Clinton y George W. Bush respectivamente, y responsables directas de invasiones como las de Kosovo (1999) e Irak (2003).

En esa línea discursiva se debe entender el reportaje publicado recientemente en el medio The Washington Post, cuyo titular es bastante elocuente: “En Venezuela, la economía podría hacer lo que la oposición no pudo”.

La CIA y la operación contra el país
Dentro de ese marco de crear una “narración creíble” que culpe a Maduro de los efectos de la intervención, se encuentran las recientes declaraciones del jefe de la CIA. Pompeo asegura que Venezuela se encuentra influenciada por Hezbollah e Irán, dos de los actores geopolíticos que Washington ubica dentro del “Eje del Mal,” y que por ello “puede convertirse en un riesgo para los EEUU”.

La maniobra propagandística contra Venezuela busca fortalecer el relato de que Venezuela es un país promotor del “terrorismo islámico”, por más que Irán y Hezbollah, junto a Rusia y Siria, sean los principales responsables de su inminente derrota en Medio Oriente en los últimos años.

El intento de afianzar un relato demonizador se circunscribe también a otros argumentos contra el país, como el tendencioso e inconsistente reportaje de CNNsobre la conexión entre Tareck El Aissami, vicepresidente ejecutivo de Venezuela, y la entrega de pasaportes venezolanos a “terroristas” de Hezbollah en el Líbano. El senador Marco Rubio tomó esta pieza de propaganda y la presentó ante el senado para justificar sanciones conta funcionarios venezolanos.

Cabe recordar las sanciones que impuso el Departamento del Tesoro al vicepresidente venezolano en fabrero de este año, señalado de ser un jefe narcotraficante sin mostrar pruebas ni evidencias que clarifiquen tal acusación.

Las recientes operaciones informativas para asociar a la figura del hijo del Presidente, Nicolás Maduro Guerra, con el Cártel de Los Zetas en México, y al constituyentista Diosdado Cabello con un supuesto plan para asesinar al senador Marco Rubio, responsable del lobby cubano-miamero que hoy tiene un papel preponderante en la política exterior estadounidense para América Latina, expresan no sólo el tratamiento simbólico y narrativo contra Venezuela como un Estado terrorista, narcotraficante y forajido, sino las acciones de fuerza financiera y militar anunciadas que estarían legitmidas, casi que por consecuencia lógica.

Estos son elementos que contribuirían a la “narración clara” recomendada por el Consejo del Atlántico al gobierno estadounidense, que permitiría escalar las agresiones contra el país, debido a que EEUU ve en Venezuela una “amenaza inusual y extraordinaria” a sus intereses desde 2015 con el Decreto Obama, base jurídica e institucional de todo su accionar injerencista y con el que establece un estado de emergencia con relación a Venezuela.

Contra la intervención
En vista de que en la oposición adentro, tanto en la dirigencia como en los ciudadanos de a pie que la siguen, no consiguen sino impotencia, frustración y rabia por el fracaso de concretar una revolución de color en Venezuela en los últimos meses de violencia antichavista, la MUD sacó un comunicado en el que responsabiliza al presidente Maduro por convertir al país en una amenaza regional para los EEUU, eludiendo de este modo cualquier responsabilidad en cuanto a la situación de inestabilidad económica y social y el socavamiento de la institucionalidad que ha promovido a lo largo de los años.

Este silencio cómplice asimismo forma parte de esa “narrativa creíble”, junto a las maniobras que adelanta los norteamericanos contra Venezuela, para que el plan de intervención tome al fin su cauce definitivo.

En contraposición, este 14 de agosto en horas de la mañana, el ministro del Poder Popular para la Defensa, Vladimir Padrino López, leyó un comunicadodesde Fuerte Tiuna en el que condena una posible intervención militar de EEUU en Venezuela.

Debido a que ha agotado las vías y los métodos indirectos de desestabilización, golpe suave, y de insurrección por delegación, EEUU ha decidido quitarse “la careta para ir por vía directa a la agresión militar contra Venezuela”, dijo Padrino López.

También afirmó que las recientes maniobras y declaraciones son “una arremetida contra la Asamblea Nacional Constituyente elegida por más de 8 millones de venezolanos”, lo que demuestra a la ofensiva estadounidente como una respuesta a la decisión por parte del pueblo de Venezuela por decidir soberanamente los próximos escenarios en detrimento de la injerencia extranjera y la antipolítica local y regional.

Misión Verdad

 

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